01 julio 2007

Madrecita Ayahuasquita Capítulo II: Doblando la esquina

Una semana más tarde

No soy el mismo. Los sentidos se han intensificado, especialmente el oído y el olfato. Me siento fuerte y capaz. Disfruto del enorme placer de estar vivo. Han disminuido los miedos vitales y el temor a no controlar. Experimento una cercanía religiosa y muy respetuosa con la naturaleza, el agua, la tierra y todo tipo de existencia, incluyendo la inanimada. Empiezo a comprender el sentido verdadero y profundo de términos como plantas maestras, comunión con la naturaleza y poder chamánico. Ha despertado en mí un nuevo conocimiento, una perspectiva distinta sobre lo que soy, lo que somos y lo que es la vida y la muerte.

Iluminación también es la asimilación repentina y no racional de puntos de vista distintos. Vuelvo a tener contacto con el camino recorrido y con el camino por recorrer, mientras experimento el maravilloso y real presente. En algunos momentos, rememorando la ceremonia, me siento cerca de mis hermanos y me pregunto en qué momento estarán. Momento a momento, experimentando desde dentro esta milenaria vía recién abierta.

La Madrecita me quiere y yo siempre la llevo conmigo.